jueves, 28 de junio de 2007
¿Tienen importancia los valores?
La definición de valores, actualmente, se podría describir de la siguiente manera: son todas las enseñanzas educativas y morales que se le entregan a las personas desde pequeñas para llegar a formar un adulto completo y equilibrado el cual pueda tomar sus propias decisiones. Si buscamos esta palabra en un diccionario, la definición más cercana a esta sería: persona que posee o a la que se le atribuyen cualidades positivas para desarrollar una determinada actividad. Se dice que es una definición de valor, pues “valores”, como palabra, no se encuentra definida en el diccionario.
Los valores se encuentran presentes desde la antigüedad; desde el principio de la historia del hombre se han ido forjando valores a nivel personal, social, espiritual y familiar, que se van traspasando de generación en generación, es así como algunos se van perdiendo en la historia. ¿Cuál será la razón? ¿Será que hay personas que no los encuentra tan necesarios?. Buena pregunta, tal vez en este ensayo entendamos un poco más sobre el tema.
Antiguamente los valores estaban directamente relacionados con la perfección humana, una persona que poseía todos los valores admirados por la sociedad en esa época, era aquella persona perfecta la cual todos deseaban imitar, era un gran anhelo ser como ella.
La novela “Mío Cid Hazaña” del poeta Vicente García Huidobro habla de la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, quien desde pequeño fue cultivando una serie de valores; considerados los ideales de la Edad Media. Así poco a poco este hombre pasó a ser un gran modelo de perfección para la sociedad del medioevo.
“-Muchacho, vete por donde has venido -exclama el conde Lozano-; no es honor vencer a un primerizo.- Es más honor que pegar a un anciano -grita Rodrigo-. Basta de palabras; baja de tu caballo. La mano que ofendió a mi padre, esta noche será aldabón en las puertas de Vivar. –Ahora verás -brama Lozano, bajando de su caballo -. Tú no la has querido, muchacho. Los dos en tierra, frente a frente, las espadas en el aire. –En guardia- ruge Rodrigo-, y no tengas compasión de mis años. –No tendré compasión, pobre de ti, que lo que te falta de años, te sobra de audacia.” (Vicente Huidobro, ‘Mío Cid Hazaña’, p. 76). Aquí se demuestra como Rodrigo Díaz de Vivar, a pesar de estar enamorado perdidamente de Jimena, priorizando el honor de su familia, principalmente el de su padre, decide cumplir con la misión que este le encomienda y mata al Conde Lozano, tutor de Jimena. Este hecho se relaciona con el tema de los valores, ya que aquí se destaca el valor de la lealtad; Mío Cid deja de lado sus interéses con Jimena para defender el honor de su familia.
Poniendo nuevamente al protagonista de la novela de Huidobro, Rodrigo siempre se caracterizó por ser una fiel vasallo del rey, pero este no reconoce la bondad de Rodrigo y lo destierra a causa de los celos y la envidia que se apoderan de sus pensamientos. Entonces, este parte junto a su fiel amigo, Martín Antolínez y otros muchos guerreros a conquistar tierras, para volver a ganarse la confianza del rey. Finalmente, gracias a la perseverancia, heroísmo, valentía y fortaleza logra salir triunfador de todas las batallas, por lo que, al volver a Castilla, lo hace con la frente en alto y todo el pueblo lo aclama campeón. Esta parte de la novela, al igual que muchas otras, destacan los grandes valores de Rodrigo Díaz de Vivar.
En la Edad Media, los valores eran de gran importancia y el hombre que los reunía era proclamado héroe y ejemplo para la sociedad. Sin embargo,toda esta admiración hacia los valores ha ido deteriorándose a través de los tiempo, haciendo así que el hombre contemporáneo no le de tanta relevancia a las buenas características humanas que deberíamos de tener todos; esto puede deberse al desarrollo en todos los ámbitos, lo que hace que las personas nos preocupemos más de otras cosas, por ejemplo el consumismo; nos quedamos más en lo superficial que lo interno. Es necesario cambiar esta forma de ser como sociedad, pues los jóvenes de hoy están adquiriendo una actitud poco sana, donde nos ponemos caretas constantemente. Debemos cambiar y esto pasa por darle énfasis a la moral y la educación de hoy.
BIBLIOGRAFÍA:
- http://www.rae.es/
- Libro Mio Cid Campeador, Hazaña. Vicente Huidobro.
Editorial Andrés Bello. Sexta edición, octubre de 1977.
Nombre: Maria Ignacia Valdivia. IIºC
Un héroe para todos los tiempos.
Con la definición dada en Salvat Universal, Diccionario Enciclopédico, (tomo 11, página 300), se pueden ver las siguientes definiciones de héroe y luego hablaré sobre el héroe que era Rodrigo Díaz de Vivar. Concepto de héroe: Personaje cuya portentosas acciones guerreras, culturales, intelectuales o ascéticas, y muchas veces también su nacimiento, le confieren rango excepcional, haciendo de él, mitológicamente, un ser que es más que hombre y menos que Dios. Varón ilustre y famoso que lleva a cabo una acción heroica. Personaje principal de todo poema en que se representa una acción, y del épico especialmente y también de una novela, aventura, episodio, etc. Cualquiera de los personajes de carácter elevado en la epopeya.
Como había dicho ya, casi antes de nacimiento de Rodrigo, se sabía que sería un hombre heroico. Ruy Díaz no es un Dios, ya que es hijo de Diego Laínez y de Teresa Álvarez, pero aun así, es más que un hombre, la gente lo admira lo ven como alguien superior, le alaban sus hazañas, lo rodean y esperan que crezca para ser un guerrero, un caballero.
Desde muy chico Ruy Díaz empezó a ser el héroe de toda hazaña, de pequeños juegos y apuestas entre sus primos; Alvar Fáñez y los cuatro hijos de Arias Gonzalo, amigos; Martín Antolínez, Muño Gustioz, Galin García, entre otros y sus hermanos; Hernán Díaz y Bermúdez Díaz, Rodrigo era el menor de estos dos, sin embargo siempre fue el más valiente, el más fuerte, es más atrevido. Así uno de sus primeros logros fue haber hecho el récord mundial de salto en los Juegos Olímpicos, era tan fuerte que nunca nadie ha podido superar este récord hasta el día de hoy. Rodrigo Díaz de Vivar fue quien inventó las corridas de toros, todo esto sucedió el día en que el príncipe don Sancho, hijo del rey Fernando I de Castilla, el próximo heredero al trono, llegó de visita a la casona donde vivía Ruy Díaz, estos dos eran muy amigos, el príncipe admiraba mucho a Rodrigo y le tenía un cariño especial, es por esto que Rodrigo y sus amigos querían hacer algo entretenido después de las fiesta de bienvenida. Rodrigo con su enfrentamiento hacia el peligro se le ocurrió soltar al toro más bravo y pelear contra él, solo Ruy Díaz fue quien se enfrentó al toro y quien logró matarlo, fue esta la primera cabeza que Diego Laínez puso en la muralla de su casa para mostrar la primera gran hazaña de su hijo en el ámbito de lucha. A esta muralla se agregó la cabeza de un oso, un oso que atacó a su padre en una casería en la que solo Rodrigo se atrevió a tratar de salvar a su padre, ya que los hermanos mayores no tenían esa valentía, es así como Rodrigo Díaz de Vivar, nombrado luego Mío Cid Campeador por el rey Fernando, por los árabes y por todos sus guerreros, se convirtió en un héroe no solo para el pueblo, o para España, si no que era también el héroe de la familia, el hijo preferido de su padre.
Poco a poco Mío Cid Campeador, héroe de esta historia, de la época y de España se ganó la confianza del pueblo de Burgos, como también de Vivar, de Castilla, de España entera. Rodrigo Díaz empezó a ser un muy buen guerrero, el mejor de todos y luego de haber ganado tantas batallas, de haber sido nombrado caballero, vasallo del rey, junto con Babieca su caballo fiel, triunfador igual que su jinete y junto con Tizona, la espada que nunca soltó la mano del Mío Cid en una batalla, Rodrigo se convirtió en el héroe histórico, un héroe que después de haber pasado más de diez siglos sigue siendo nombrado de generación en generación, un héroe que la gente de hoy en día lo reconoce a través de libros, romance, epopeyas, cantares de gesta, e incluso con el poema del Mío Cid, unos escrito con el lenguaje antiguo y otros han sido traducidos en lenguaje actual como esta novela.
Rodrigo Díaz de Vivar, Mío Cid Campeador, Ruy Díaz es el héroe que marcó un proceso de expansión en España tan importante que se ha convertido en leyenda, junto con Babieca y Tizona. Ellos han logrado que el imperio español creciera cada vez más, que poco a poco se conquistaran nuevas tierras para el pueblo de Castilla.
Cuando Fernando I de Castilla muere, deja sus Estados divididos entre sus hijos, un error que al Cid le costó mucho tratarlo, ya que esta división causó muchas guerras entre hermanos, causó la muerte del rey don Sancho a quien le habían dejado Castilla, asesinado por su hermano Alfonso rey de León, y luego guerra entre doña Urraca gobernadora de Zamora. El resto de los hijos heredaron, Galicia para García y el señorío de Toro para doña Elvira.
Cuando Mío Cid fue desterrado por el rey Alfonso, junto sus tropas y se fue el a conquistar nuevas tierras, aun así todas para la corona española, todas para el rey que lo había desterrado, que lo había echado de su pueblo, a él junto con sus guerreros y su familia. Esto se debe a que Rodrigo Díaz de Vivar siempre fue un fiel vasallo, y así como fue fiel a Fernando I seguiría siéndolo con Alfonso VI de Castilla.
Aun así a Ruy Díaz le gustaba esto de estar en batallas contra moros ganado tierras, porque él siempre estuvo en una constante búsqueda de superarse a sí mismo, a pesar de que Mío Cid siempre salía triunfador, satisfecho de la batalla, con un batallón totalmente feliz, con muchas riquezas, joyas, etc., no podía estar más de unos días descansando, ni siquiera junto a Jimena, su mujer o junto a sus dos hijas, él necesitaba tener otra guerra, un enfrentamiento en el cual pudiera demostrar que él es el vencedor y no el vencido. Su heroísmo va más allá de ser hombre victorioso, necesita también darle tributos al rey, repartir dinero a la gente que lo necesitaba, mantener contento a sus caballeros, a su familia, tener valores y ser un hombre creyente. El Mío Cid Campeador es un héroe actualmente y lo fue desde la noche en que Teresa Álvarez y Diego Laínez lo concibieron. Él murió por la edad, por su salud, pero lo más importante es que terminó montado sobre Babieca, y en plena batalla para salvar su reino, Valencia.
MIO CID Y SUS VALORES
En el libro mio Cid hazañas, se nos presentan varios de los valores nombrados anteriormente, representados por algunos de los personajes del libro, como también los antivalores que son principalmente presentados por los moros y García Ordóñez .
Esta valiente historia de mio Cid campeador que nace con el personaje recreado por Vicente Huidobro en el año 1040, nos va presentando la vida de Ruy Díaz de Vivar, él cual es descrito como un formidable atleta, corpulento, pero con una corpulencia sin grasa, rica de músculos, de huesos rellenos de cal, nervios sueltos y sólidos como una máquina. Este hombre está acompañado a lo largo de la historia por sus más fieles vasallos, quienes junto a Rodrigo nos van presentando una serie de valores, en los que encontramos los más importantes de todos: amistad, valentía, honor, lealtad, fuerza, y esfuerzo, representados principalmente por Per Bermúdez, Martín Antolinez, Álvar Fañez de Minaya, Muño Gustioz, abad (sacerdote) y la querida esposa de Ruy Díaz de Vivar, Jimena.
Partiendo por Rodrigo quien nos deja muy en claro que la lealtad es un valor inigualable e irremplazable se demuestra esta situación cuando Ruy Díaz de Vivar es desterrado de Castilla con sus más fieles amigos y admiradores, con el único propósito de conquistar tierras para su rey, demostrándonos una plena lealtad a su rey. .”No os culpo de lo que hacéis conmigo, ni os guardaré rencor; solo culpo a vuestros cortesanos. Dios os perdone como yo os perdono y os haga ver pronto la lealtad de vuestro Ruy Díaz “(238, libro mio Cid campeador hazañas, Vicente Huidobro). Demostrados su gran lealtad al rey.
Otro valor que podemos destacar es la fidelidad, el cual es demostrado por Jimena la esposa de Ruy Díaz de Vivar, quien se mantiene siempre serena frente a las situaciones difíciles que tiene que vivir, esta fidelidad de las que les hablo se presenta cuando Jimena es dejada con sus dos pequeñas hijas María y Cristina en casa del abad a su cuidado por Ruy Díaz de Vivar.
Otro de de los valores mas destacables, que podemos mencionar es el valor de la amistad, increíblemente representados por unas personas que nos dejan una gran enseñaza, personas que dan todo por estar ahí, apoyando a su amigo que incluso llegan a ser mas que amigos, si no que hermanos, es una relación súper especial y linda la cual se forma en el minuto que el Cid es desterrado de Castilla siempre apoyado por Per Bermúdez, Martín Antolinez, Álvar Fañez de Minaya, Muño Gustioz. Viajan todos juntos conquistando tierras y peliando unos al lado del otro siempre apoyándose, cuidadse y protegiéndose de sus rivales. Este valor que les acabo de describir es un gran afecto desinteresado hacia otra persona, esto quiere decir que la persona que realiza un gesto lindo por otra no espera nada a cambio ni que el realice lo mismo.
Rodrigo a pesar de tener muchas virtudes, de todas ellas unas de las mas destacables es la confianza, es aquella esperanza que se le tiene a una persona, el siempre la demostró hacia sus amigos, incluso fue traicionado por uno de los suyos llamado García Ordóñez el fue quien gatillo la expulsión del Cid de Castilla ya que García Ordóñez le envenenaba la mente al rey contándole o diciéndole cosas que no eran verdad acerca del Cid.
“Vuelve la envidia y dice:
-Rey Alfonso, rey Alfonso García Ordóñez será tu hombre; aleja de ti a Rodrigo y a cuantos por el abogan: el conde don Per Ansures, don Diego de Ordóñez de Lara y ese viejo Arias Gonzalo.
Vuelve el hada madrina
- Rey Alfonso, rey Alfonso, los que abogan por el Cid, son lo mejor de tu tierra; los que te hablan en su contra, son cobardes traidores. El Cid de una bofetada les haría nacer las alas y los enviaría volando más allá de tus montañas” (219, mio Cid campeador hazañas, Vicente Huidobro). Esta cita que observamos, nos demuestra claramente la traición que suele ocurrir entre dos personas, demostrándonos claramente que la confianza que el Cid había puesto sobre García Ordóñez fue traicionada por su gran envidia contra él. La traición generalmente suele ocurrir entre los mas cercanos como el ejemplo que les di anteriormente, pero también está presente en otro echo relevante del libro cuando que sucede es la de los moros entre Almondir y Almutamin. La traición es un delito del que quebranta la fidelidad o lealtad. Quienes son hermanos y se traicionan mutuamente engañándose o luchando unos contra otros por un simple capricho de querer tener más tierras.
Como podemos darnos cuenta, yo les eh mostrado varios valores que sirven principalmente para complementar la vida, cosa que sin ellos no podríamos vivir en paz y armonía ya que no nos podríamos poner de acuerdo en absoluto. Los valores son virtudes de cada persona, unos la tiene mayor desarrollada que otras claro esta, pero todos tienen una pequeña virtud representada bajo sus valores, estos se van desarrollando a medida que van pasando los años, algunos de ellos se van adquiriendo por los aprendizajes de la vida y experiencias que te dejan alguna enseñanza. Otros son aprendidos y enseñados por tus padres quienes te educan principalmente para ser una mejor persona con buena educación y valores, los cuales no se pueden transar por nada del mundo, seria simplemente un “pecado” por así decirlo. Para que me sirven los valores te estarás preguntando claramente es una respuesta muy sencilla, los valores te permiten conocer a las personas darse cuenta de cómo es interiormente y cuales son las características que la identifican, uno puede ir moldeando sus valores, dependiendo de cual es tu entorno haciendo mejorarlos o simplemente empeorarlos pero generalmente uno frecuenta con personas que tienen similares los valores que uno mostrándose tal cual es y enseñándoles cosas al resto que pueden no haber tenido en cuenta dentro de sus valores.
Bibliografía:
Diccionario: el pequeño larousse ilustrado
El libro Mio Cid Campeador Hazaña pagina 238
Isabel Margarita Vergara Vial
IIº C
Cid más que un héroe
Rodrigo de Vivar era llamado Cid Campeador, nombre puesto por la multitud que lo adoraba y admiraba. Hijo de Teresa Álvarez y Diego Laínez, es el tercero de tres hermanos, sin embargo es el que hace a su familia sentirse orgullosa de todos los logros que logra el Cid. Ya a los quince años Rodrigo contaba con una corpulenta figura, desarrollados músculos y con un grupo de amigos que serían sus fieles compañeros para siempre y que son los que siempre lo admirarán. Desde temprana edad empieza a resolver situaciones que salvan distintas vidas: la de Don Sancho, su padre la que se resumen en esta cita: “Hijo nos has salvado la vida a todos. Con una habilidad de cirujano corta el muchacho la cabeza del oso y la tiende a su padre. Primer trofeo al que pronto seguirán otros innumerables” (Vicente Huidobro p. 48) y luego muchas más.
Una de las características más importantes de Rodrigo era lo leal que era a su familia, a su rey y a su país. Es por esto que es capaz de matar por defender el honor de estas personas y su país. Por ello mata al Conde Lozano, ya que este ofende a su padre, lo mata siendo el padrino de Jimena, su amada, que por mucho tiempo pasa enojada por este acto. Este conflicto demuestra que es más importante el honor y la lealtad frente a cualquier cosa en este libro y en la época. Porque, si bien Rodrigo amaba a Jimena y con ella se quería casar sabe que, sin importar lo que ocurra con Jimena, él debe ir y matar al que le quitó el honor a su padre. Va y lo hace sin dudar siquiera un segundo. Luego de esto Jimena no le habla a Rodrigo por un tiempo y vuelven a hablar el día que él, demostrando ser un héroe excepcional, la salva a ella y su nodriza de un incendio en su castillo, luego de un tiempo se casan y tienen dos hijas. Jimena es una buena esposa al igual que el Cid y ambos son fieles al otro toda la vida.
El Cid es considerado héroe para su padre desde que le salva la vida y luego con distintas situaciones que resolvió salvando diferentes vidas de a poco empieza a ser conocido por toda Castilla, ya que se dice que está creciendo un niño fuera de lo normal lo que se demuestra en esta cita: “Rodrigo acaba de cumplir los diez y siete años. Su fama se ha extendido ya por toda Castilla y aun en tierras de moros se susurra que anda entre los cristianos un muchachote extraordinario” (Vicente Huidobro p. 43). Es tal la lealtad y costumbre por así decirlo que tiene el Cid de ganar batallas y lograr lo que se propone que en el momento en que se hallaba enfermo y su hueste pierde la batalla muere. Esta situación por trágica que fue demostró la confianza que la hueste tenía en el Cid, ya que cuando éste muere lo embalsaman y lo ponen sobre Babieca, su siempre fiel caballo, con su espada. Con esto, los vasallos se sienten acompañados del Cid y con más fuerza con lo que logran vencer en la batalla. Luego de esto Babieca se escapa con el Cid a cuestas y nunca se vuelve a encontrar ninguno de los dos. Esta situación demuestra como el Cid era todo para la hueste, porque ellos sentían y creían que teniéndolo a él, era batalla ganada.
Un tema muy importante que se ve en este libro para explicar lo heroico del Cid es que Vicente Huidobro, el autor, empieza el libro diciendo que al investigar su pasado descubrió que es descendiente del Cid lo que lo inspira para escribir este libro. Sin embargo, al creer que es descendiente de él hace que cuente las hazañas subjetivamente, pues para él es su antepasado por lo que siempre hace todo bien en la historia, nunca comete ningún error, siempre es fiel, tiene todos los principios morales claros y en conclusión es un héroe perfecto. Nosotros no vivimos en esa época y poco sabemos del tema por lo que tampoco podemos decir que algunas situaciones son mentiras, pero lo más posible es que algunas lo sean. A lo que me refiero es que esta historia es contada por Huidobro que se sintió lo más orgulloso que podía sentirse cuando se enteró de su ascendencia por lo que en varias ocasiones hay una gran posibilidad de que haya alterado un poco la historia haciendo del Cid, su antepasado, el mejor héroe que ha habido en la historia; lo que haría cualquier persona al enterarse que un pariente fue una persona extraordinaria.
La razón por la que este personaje, el Cid, es considerado un héroe es principalmente porque en diferentes y variadas situaciones es capaz de sobresalir y lucirse. Esto lo hace desde que era pequeño y esta habilidad hace que mucha gente conozca su valentía y todas sus virtudes lo que de a poco lo va convirtiendo en un guerrero conocido y por sus repetidos triunfos en un héroe.
En conclusión, comparo al tipo de héroe del Cid con los héroes actuales: los actuales son más bien personales. Quiero decir que mi héroe puede ser mi mamá o mi papá, pero no es una persona conocida en todo Santiago o Chile y no es tampoco una persona que triunfó y salvó vidas miles de veces. Esto demuestra lo distinto que es el contexto histórico, puesto que en el Cid con todas las batallas que había, con el tema de la lealtad y otras cosas se da la ocasión para que se desarrolle un héroe para toda la gente, en cambio hoy en día eso no pasa. Nuestros héroes son personas comunes y corrientes, en cambio el Cid fue un héroe extraordinario, es decir, fuera de lo normal conocido y alabado por toda España.
Contestando las preguntas que partimos haciendo, creo que el Cid si trascendió, porque llegó a convertirse en la identidad de España, toda España se identificaba con él. Creo que con el Cid deben haber empezado las escrituras sobre héroes en España y que en lo humano muestra los valores que la gente española debe tener, valores que, en esa época, eran los importantes. Hoy en día se han cambiado los valores, sin embargo, el Cid demuestra que sean cuales sean los valores hay que ser fiel a ellos. Y en lo histórico da a conocer que era lo más importante en esa época: trascender, quedar en la memoria de otros, cosa que el Cid hizo sin ningún problema, considerando que nosotras mismas miles de años después estamos escribiendo un ensayo sobre él. Creo que el Cid es mucho más que un héroe. Expongo al Cid como un ídolo de la época, un ídolo refiriéndonos a una persona amada o admirada con exaltación (Diccionario Real Academia Española). Cid Campeador es un ejemplo a seguir por todos los españoles en esa época, se convierte en el alma e identidad de España gracias a sus múltiples triunfos y sus reiteradas muestras de lealtad a los reyes y a su patria. El Cid es la actitud y destreza que todos los españoles sueñan con tener. Lo admiran y alaban por ser como es y lo declaran más que un luchador, ellos lo declaran su ídolo, prácticamente su Dios, el que todo lo puede, que con él toda batalla está ganada. Con Cid Campeador de su lado, nada pierden ni temen.
Bibliografía:
Huidobro, Vicente: Mío Cid Hazaña, Edit. Ercilla, 1949
Academia de la Lengua Española: Diccionario RAE, Edit. Espasa-Calpe, 2004
Ídolos: ¿guerreros o pacíficos?
Ustedes nunca se han preguntado ¿quién es su ídolo? Recuerdo que hace un par de años me plantearon esa pregunta y como mucha gente respondí, mi mamá, porque ella era la más linda, la más inteligente, la más simpática, en fin, la mejor mamá. Y ahora unos años más tarde me pregunto ¿quién será el ídolo del mundo? o ¿quién ha sido un ídolo en esta civilización?
No es fácil responder a esta pregunta. Un ídolo debería ser un ser superior que debe tenerlo todo… o casi todo, porque como dicen: nadie es perfecto.
Quizás un líder o un ídolo de la Edad Contemporánea sería Juan Pablo II, que hoy es recordado en la memoria colectiva como un hombre que luchó por la paz y el mejoramiento de la sociedad. Y que esperaba de alguna manera hacer llegar el evangelio de Dios y predicar acerca de sus enseñanzas, logrando así una mayor unidad en el mundo católico. Esto lo llevó a cabo atreviéndose a viajar por todo tipo de lugares y dejando su mensaje a creyentes y no creyentes.
Uno de sus viajes más recordados fue la visita que, en el año 2000, realizó a Medio Oriente. Recorrió Tierra Santa en momentos en que el conflicto entre palestinos e israelíes estaba en pleno desarrollo. Ahí también se atrevió a dejar su mensaje: “¡No piensen que vuestra presente condición los hace menos importantes en los ojos de Dios! ¡Nunca olviden vuestra dignidad como hijos suyos! Acudamos con confianza todos al Señor, y pidámosle que inspire a aquellos en puestos de responsabilidad a que promuevan la justicia, la seguridad y la paz.” (Discurso a palestinos, Juan Pablo II, 22-03-2000)
Sin embargo no todos los ídolos son iguales. Si bien, el personaje principal de la novela épica escrita por el poeta chileno, Vicente Huidobro, “Mío Cid Campeador” es un ídolo reconocido en el mundo medieval español, tiene características muy distintas.
Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como Mío Cid, vino al mundo en el siglo XI, gracias a Diego Laínez y Teresa Álvarez, para ser un gran héroe desde el momento de su procreación, como podemos ver en las palabras de su padre:
“No sé, no sé qué tengo, mujer; pero se me figura que no soy yo el que ha realizado el simple acto de amor, sino que todo el universo el que ha realizado en mí. Se me figura que he cumplido un designio. Esta noche tiene gusto a milagro.” (pág. 24, Vicente Huidobro)
Claramente sus padres cumplieron un designio para la comunidad española. Rodrigo Díaz de Vivar salvaría a España de la invasión de los moros y de la religión musulmana, gracias a la ayuda de todos sus seguidores como Per Vermúdez, Muño Gustios, Álvar Fáñez y Martín Antolínez. Con ellos conquistó Valencia, la gran ciudad de España, un hecho fundamental gracias al cual más tarde lo describirán como el hombre del triunfo, el que no tiene vallas imposibles en la vida, el que pasará a ser el gran héroe de España en sus tiempos.
“Mirad al Cid en las batallas, es más genio que talento. Es el hombre eléctrico. Al genio puede fallarle la inspiración, al talento pueden fallarle los cálculos, al hombre eléctrico no le falla la electricidad. (…) Sin duda alguna, la calidad de nervios, de sangre, de huesos y músculos del Cid es superior a la de todos los hombre conocidos.” (pág. 150, Vicente Huidobro)
Este gran personaje de la Edad Media, con fuertes valores inculcados por sus padres desde su nacimiento, no era sólo un guerrero, sino también un hombre de gran sencillez. Fue, según el relato cuenta, un hombre especial: un guerrero jugado, que a través de las armas pudo sacar adelante a su país, pero también profundamente humano. Un hombre sensible, que llora, se enamora y sufre como cualquier otro.
“El Cid entra en la categoría de los elementos, pero no por eso deja de ser hombre, es un elemento profundamente humano. (…) El Cid Campeador es un hombre que llora, que sufre. (…)” (pág. 151-152, Vicente Huidobro)
Como vemos, el Mío Cid representa un ídolo más bien heroico, quien a través de diferentes hazañas y gracias a sus miles de seguidores, va ganando tierras junto a un gran botín, pasando a ser un hombre valiente y guerrero. Pero este no pretende ser un héroe, sino que ser recordado a través de los años y conquistar tierras.
“El corazón de España se dilata a ese solo nombre y se hace universal. (...) La multitud se hace una sola garganta para gritar: -¡Viva el Cid Campeador! (…) El nombre sube, sube al espacio, se condensa, se electriza y vuelve a caer sobre la tierra en lluvia de heroísmos. -¡Viva el Cid Campeador! (...) El heroico nombre, enredado en laureles, forma un nido de águila en el punto más alto de la historia (…)” (Pág. 105-106, Vicente Huidobro)
En cambio Juan Pablo II, nos produce otro tipo de admiración. Un modelo que también busca el mejoramiento de la sociedad, pero por un medio muy diferente, la paz. Lo hace en forma totalmente pacífica y sin contraponerse con nadie.
Pero si buscamos ídolos más parecidos a lo que llamamos una idolatría guerrera en los tiempos de hoy, hay ejemplos en líderes políticos como el Presidente norteamericano George Bush o el populista presidente venezolano Hugo Chávez, que buscan que los apoye la población de los países que gobiernan. Sin embargo, aunque mueven seguidores, también generan mucha oposición y crítica, y es tan polémica su gestión que su autoridad o liderazgo no puede ser comparada siquiera al peso moral y la enseñanza que hace recordar a Juan Pablo II.
Hoy el mundo valora y quiere la paz. Lo más probable es que si trasladamos al Cid, ese héroe ficticio, a la Edad Contemporánea, claramente ya no sería un ídolo, ni motivaría tanto apoyo como el que muestra la novela épica.
Hoy en día buscamos una persona que mejore el país pacíficamente y no buscamos a un gran guerrero. La sociedad ha cambiado, ya no se pelean las tierras, y los líderes verdaderos no buscan sólo honor, gloria y fama para ser recordados por años, ni realizar hazañas donde competir de esa manera.
Como hemos podido ver, en la historia real o ficticia ha habido diversos tipos de ídolos y nunca dejaremos de tenerlos presentes. España recordará al Mío Cid como un ejemplo de buen vasallo, un hombre muy inteligente, leal, noble, muy confiable y compasivo, un gran guerrero, generoso y justo a la hora de repartir el botín ganado y principalmente un modelo de líder. Al igual que hoy en día recordamos a ese buen hombre que siempre quiso guiar al mundo a través de la paz y el amor, como Juan Pablo II.
Ahora solamente me queda pensar, ¿quién será nuestro próximo líder?
Bibliografía:
1.- Huidobro, Vicente. (1985). Mio Cid Campeador. Santiago de Chile: editorial Andrés Bello, 7º edición.
2.- Territorios Palestinos (2000). Recuperado el 8 de Junio 2007 de www.ewtn.com/tierrasanta2000/news.htm
Josefa Contrucci Hohlberg
Un héroe que trasciende en la historia
Los que hacen posible que una persona sea un héroe, son los fieles que lo siguen hasta el fin, y aquellos que permiten que este héroe permanezca en el recuerdo como un hombre valiente y buen luchador. También, hay quienes recopilan las historias y las dejan escritas en libros y textos para que sean contadas por mucho tiempo más.
La trascendencia es cuando el acto importante de alguien (en el caso de Rodrigo Díaz, un acto heroico) es recordado en el tiempo. Cuando uno recuerda a alguien como un héroe, es porque esa persona hizo un acto especial que trasciende en la historia.
Rodrigo Díaz de Vivar es un héroe, porque en el tiempo en el que vivió (dentro del siglo XI) hizo muchos actos que han trascendido. Este hombre, siendo guerrero conquistó reinos y pueblos, defendió a España, su tierra natal, como si hubiera estado defendiendo su propia vida, porque España era para él algo muy preciado. Ruy Díaz ha sido recordado por muchas personas de generación en generación, lo que le permite ser llamado un héroe; y sus actos han trascendido en la historia, porque distintas personas los dejaron escritos en textos que perduran y que son leídos hasta hoy.
Rodrigo Díaz, también llamado El Campeador atacaba al enemigo con una garra jamás vista, era fiel con sus vasallos, fiel a su pueblo y a su rey a los cuales les cumplía todas las promesas que hacía, fue un hombre confiable, leal, justo con todos, generoso y compasivo porque por ejemplo, cuando atacaba a un reino y tenía prisioneros, luego de algunos días los liberaba para que se fueran y no sufrieran; era un hombre muy inteligente y muy buen líder que fue capaz de guiar sus tropas y de ganar batallas con muy buenas estrategias jamás esperadas por el enemigo. Sobre todo, era un hombre con sólidos principios morales, porque no dejaba solo a nadie y siempre trataba muy bien a sus amigos, familiares y prisioneros.
El nombre Rodrigo significa caudillo famoso (el que manda gente de guerra). Con respecto a su personalidad, ante las circunstancias más difíciles aúna el coraje y la firmeza para mostrar autoridad.
Por esta razón, el nombre Rodrigo va muy bien con el personaje principal de esta historia.
Rodrigo Díaz nació en un pueblo llamado Vivar, en el año 1040. Era hijo de don Diego Laínez, gran guerrero, ganador de batallas y sostén del trono de sus reyes, y Teresa Álvarez, hermosa, regordeta, hija del campo y del hacendado noble. Luego del nacimiento “Diego Laínez contempla su vástago, trata de adivinar en él la braveza futura, los músculos, los buenos pies para las marchas, la fuerte mano para el caballo” (Huidobro, Vicente p. 27) le pusieron el nombre de Rodrigo, porque así se llamaba el padre de Teresa Álvarez. Rodrigo tenía dos hermanos mayores, llamados Hernán y Bermuda, que a pesar de ser mayores, eran mucho más cobardes y débiles que Rodrigo.
A medida que Rodrigo iba creciendo, se iba haciendo un hombre cada vez más fuerte, valiente, aventurero, travieso (cuando niño) y cristiano. Sus mejores amigos eran su primo Álvar Fáñez de Minaya (también llamado Minaya) y Martín Antolínez, con quienes jugaba y salía. Ellos más tarde serían sus fieles compañeros en luchas y batallas. A muchas mujeres les habría encantado estar con Rodrigo, pero su corazón tenía y tuvo siempre la misma dueña; su nombre era Jimena. Permaneció enamorado de ella y más tarde terminó por unirse a ella por medio del matrimonio formando una linda familia con dos hermosas hijas.
Durante su vida, tras diversas hazañas y aventuras, Rodrigo Díaz de Vivar, llegó a ser un gran héroe. Esto debido a sus ganas de ser un guerrero y de seguir el ejemplo de su padre; para guerrear, estaba en la época perfecta, marcada por peleas y batallas, reyes y reinas, caballeros y vasallos. Él pudo haber sido un guerrero como muchos otros, pero debido a la educación que le dieron sus padres, se transformó en un guerrero capaz de guiar a toda una gran tropa de hombres hacia la victoria, desde muy joven.
En su vida tuvo que enfrentar batallas contra moros y árabes para poder salvar a los cristianos como él. Un hecho que marcó su vida fue cuando el rey Alfonso VI lo desterró de sus tierras, por falsas especulaciones; a pesar de esto, este buen hombre luego de ser desterrado siguió conquistando tierras y reinos para su rey; le siguió enviando regalos en muestra de su lealtad y siguió sirviendo a su bandera.
“Dos anhelos priman en el alma del Cid: la amistad de Alfonso VI y la posesión de Valencia. ¡Qué no ha hecho el hombre indomable por conseguir esa amistad, y siempre entre él y el rey se atraviesa un poder oculto, y cuando ya parece que los dos corazones van a sellarse en un beso de lealtad, vuelve a producirse la separación, vuelve a levantarse un muro de incomprensión!” (Huidobro, Vicente p. 293). La amistad de Alfonso VI si la logró porque el rey reconoció en él su lealtad y su buen desempeño como vasallo. Por este motivo lo dejó a cargo de su ejército permitiéndole así el regreso a su hogar; por otro lado, conquistó su última ciudad, Valencia, en donde vivió con su familia y sus fieles vasallos, hasta que murió.
Su fama trascendió alcanzando una categoría de semidiós; pero este personaje era un hombre de carne y hueso capaz de ganar cuanta batalla se le cruzara por delante, junto a sus fieles soldados. Tenía un ejército que le era fiel, sin el cual no habría podido lograr tan grandes hazañas.
Podemos concluir que un héroe de la Edad Media era un guerrero capaz de conquistar territorios siendo leal al rey y a su pueblo.
Rodrigo Díaz fue mucho más que eso; porque aparte de ser un muy buen guerrero y luchador, era un hombre justo y compasivo que a pesar de todo le fue fiel a su pueblo, siguió ganando batallas y adquiriendo riquezas para su rey; y sobre todo, fue una persona que fue capaz de separar las batallas con la familia; pudo ser un gran guerrero, peor nunca dejó de tomar en cuenta el ser un buen padre y un buen esposo.
Este héroe tuvo una trascendencia histórica, debido a que ha sido conocido de generación en generación; trascendencia social, porque es recordado hasta hoy como un hombre justo con todos y que sobre todo fue leal a su pueblo y a su gente; trascendencia literaria, porque sus batallas y su vida fueron recopiladas en textos y libros que hasta hoy son leídos por muchos seres humanos; y sobre todo, tuvo trascendencia humana porque él siendo un hombre de carne y hueso y viniendo de un pequeño pueblo, ha logrado estar en la memoria de personas durante mil años aproximadamente y seguirá siendo recordado por siempre.
Bibliografía:
*Huidobro, Vicente: Mío Cid Hazaña, Edit.Andrés Bello, 1975
*VV.AA: Enciclopedia Monitor. Editorial Salvat
Asunción Ríos
¿PODEMOS SER HÉROES PARA ALGUIEN?
El héroe es un ser ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes. Se encuentra presente como personaje principal en un poema o relato en el cual lleva a cabo una acción heroica. Se caracteriza por tener un carácter elevado en la epopeya.
Relacionando estos conocimientos con el libro “Mío Cid Campeador, Hazaña”, podemos decir que el significado que di a conocer anteriormente se ve reflejado en el personaje principal de este relato, el cual tiene por nombre: Rodrigo Díaz de Vivar. Rodrigo nace en una época en dónde los hombres que realizan actos heroicos son muy reconocidos. En especial él que tenía una gran lealtad al rey y conservaba su honor.
El libro fue escrito por Vicente Huidobro, este hombre dice que aquella novela no es la de un novelista sino que la de un poeta. Se creó a partir del Cantar del Mío Cid, el cual fue el primer poema de la literatura. Vicente Huidobro se basó en este poema para contar su propia visión de héroe, corrigiendo la historia y la leyenda con el derecho de ser de su propia sangre, y así agregándole episodios desconocidos, los cuales ha recopilado de papeles de sus antepasados. "Con soberbia hispánica el poeta se pone a la misma altura que el héroe, “su abuelo”. Según explica en la notable carta a Douglas Fairbanks que se incluye más adelante, el abuelo materno de Huidobro, Domingo Fernández Concha, era nieto de Alfonso Sabio, quien a su vez era tataranieto del Cid. Esto le basta al poeta para partir de cierta base familiar ante al cual no cabe diferir con él.”(Vicente Huidobro, 1977, página 9).
Nos podemos dar cuenta que la literatura del héroe ha trascendido notoriamente, ya que a partir del primer poema de la literatura se creó una transformación de ésta, realizándose así nuevas ideas de aquella novela.
Se pensó, desde un principio, que el héroe llamado Rodrigo Díaz de Vivar, mencionado anteriormente, iba a lograr grandes cosas. Este ser nació en un acto de amor muy grande en el cual los padres sentían que iba a ser un hombre muy importante. “-No sé, no sé qué tengo, mujer; pero se me figura que no soy yo el que ha realizado el simple acto de amor, sino todo el universo el que lo ha realizado en mí. Se me figura que he cumplido un designio. – Esta noche tiene gusto a milagro.” (Vicente Huidobro, 1977, página 24). Pero, ¿cómo puede un ser que todavía no nace, lograr grandes cosas y convertirse en un héroe?
Con el pasar del tiempo esta pregunta se fue respondiendo debido a que Rodrigo fue creciendo y se empezó a destacar notoriamente ante otros jóvenes. Empezó a participar en batallas con sus amigos en la adolescencia, en las cuales obtenía notables victorias. Rodrigo un ser que era muy valorado por sus padres, se destacaba principalmente por su fortaleza, la cual fue dejando varias huellas en su camino. ¿Tienen estas huellas una importancia en la sociedad? ”Rodrigo acaba de cumplir los diez y siete años, Su fama se ha extendido ya por toda Castilla y aún en tierras de moros se susurra que anda entre cristianos un muchachote extraordinario” (Vicente Huidobro, 1977, página 47). En un principio Rodrigo era un ser muy respetado y valorado, y por esto se destacaba. Cuando Rodrigo empezó a combatir en batallas y obtener victorias la sociedad lo empezó a mirar como un ejemplo a seguir, un ser muy importante el cual era completamente extraordinario, así como su fama fue creciendo hasta el punto en que todos hablaban de él.
A través de su vida este hombre transcendió mucho, partió siendo un niño muy destacado, hasta llegar a ser un hombre con una gran fama, era el prototipo de hombre en ese tiempo, el cual era muy admirado y valorado.
No podemos dejar atrás que todos los héroes que han existido tienen diferentes virtudes, el Cid se destacaba por ser un hombre que tenía una gran lealtad al rey, era fiel a su esposa, no le temía a nada, es decir que era un hombre muy valiente, deportista, alegre, rudo y sobre todo fuerte. Cuando tenía un objetivo, usaba su inteligencia para tomar decisiones que implicaran tácticas y estrategias y así poder obtener la victoria y defender a su nación, España.
A medida que el tiempo pasa el concepto de héroe se ha vuelto cada vez más confuso y nos preguntamos realmente ¿qué es un héroe? Esta pregunta tiene muchas respuestas sencillas como: el ser que lucha por su nación, el que lucha por un ideal, el que combate la injusticia, pero viéndolo más a fondo un héroe puede ser un ser que beneficia a algunos mientras que a otros les hace la vida imposible, pero a fin de cuentas todas las personas que son llamadas héroes lo son porque han sido reconocidas. El rol de la sociedad es fundamental, ya que es ésta la que decide quien es un héroe o no. ¿Por qué va a ser un héroe un ser que no es valorado ni querido? Un héroe puede ser cualquier persona que hace cosas que son admiradas y reconocidas por una sociedad; el héroe no es por si solo, es porque alguien lo ha reconocido como tal. Viéndolo por mi punto de vista un héroe podría ser un hombre que lucha para que la pobreza acabe. Es claro que el concepto de héroe no está sujeto solo a una definición, lo determina el contexto histórico, un tiempo y espacio histórico.
Este libro, a pesar de ser largo, me gustó mucho porque habla de un héroe que hasta hoy en día es recordado. Leímos en clases la versión original del Cid, y al leer la adaptación de ella me ayuda a entender la novela de otro punto de vista, puesto que Vicente Huidobro se basa en al original pero le agrega otros episodios que encontró en sus antepasados. Me resulta mucho más interesante ver como un pariente del Cid cuenta la historia de un héroe que era el ejemplo de hombre en esos tiempos. A pesar de que el concepto héroe ha ido variando, un héroe siempre es el que es recordado y el Cid en cierto punto hizo tantas cosas por las cuales fue reconocido, que hasta hoy en día lo mencionamos.
El significado de héroe ha ido trascendiendo mucho en diversos ámbitos, él héroe medieval era un ser que luchaba y se sacrificaba mucho para lograr defender a su nación. A este hombre no le importaba que a su paso algunos hombres no lo quisieran, sino que siempre mantuvo su honor y la lealtad a su rey. Esto que acabo de decir fue lo que más me llamó la atención porque a pesar de que este hombre fue desterrado siguió luchando por España y no se rindió, por eso fue llamado héroe, ya que la sociedad lo admiraba y valoraba por todos sus actos heroicos.
Entonces es ahí cuando surge la pregunta ¿Podemos nosotros ser héroes de alguien? Definitivamente si podemos, y es nuestro espacio, tiempo y contexto histórico el que le entregara el carácter particular que este tenga para nuestra sociedad.
Bibliografía:
- http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=heroe (10/06/07)
- Libro: Mio Cid Campeador, Hazaña.
Autor: Vicente Huidobro.
Editorial: Andrés Bello. Sexta edición.
Año: Octubre de 1977.